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  • Ramon Sagués

Eslovenia y Croacia

Hace casi un mes de la última crónica, ahora tocaría explicar nuestro paso por Eslovenia y Croacia pero tengo que confesar que me da pereza. Los medios no lo facilitan, nuestro macbook lo abandonamos en Suiza en casa de Robert y hicimos un cambio por una tablet. Con ello nos quitamos mas de un quilo de encima pero escribir en una tablet se hace bastante pesado. Al final son cuestiones de prioridades…

Si soy sincero conmigo mismo y no me dejo llevar por la inercia del comportamiento de cualquier cicloviajero tengo como un sentimiento contrario que lo único que consigo con esto es aumentar mi ego.

Para mi viajar en bici es crecimiento personal, ni una aventura, ni una manera de ganarme la vida, ni para demostrar una supuesta felicidad vacacional, ni mucho menos para dar envidia a nadie. Asi que ¿cual tiene que ser mi motivación para explicar la ruta que hacemos?.

Intento buscar la motivación pensando que así nuestras familias saben por donde vamos o… yo que se, que a alguien le puede ser útil si quiere hacer algo parecido.

Quiza el problema es que a mi no me gusta la fotografía, ni hacer videos y mucho menos editar esos videos. No tengo suficiente paciencia…

Lo que realmente me gusta es pedalear, perderme por la montañas, vivir en la naturaleza, ver sitios nuevos, otras culturas… pues en alguno de estos momentos de felicidad en lo ultimo que pienso es en sacar la gopro o hacer una foto. Se hace muy dificil explicar con una foto mala la sensación de plenitud que se obtiene al sentirte libre.


Pues asi estoy cada vez que tengo que hacer una crónica de estas, he encontrado la formula de comentar unas fotos y de paso os cuelo algún rollo sobre mis pensamientos o ideas, pero a pesar de todo esto, al terminar el post siempre me queda con esto me quedo con la sensación de suciedad egocentrista.



En Eslovenia arrancamos siguiendo la ruta de bikepacking. Con la felicidad que nos caracteriza, antes de empezar no nos miramos nada, así que de golpe nos encontramos pedaleando por unos sitios brutales. La felicidad del ignorante...



Como acampar al lado de ríos turquesa, y es que acampar al lado de un río facilita mucho las cosas, como tener que cargar el agua hasta encontrar un tienda perfecto.


Y adaptandonos a la gastronomia local. Tengo que decir que Merce me comenta que nutricionalmente este producto es una mierda, el truco es comprar un par al carnicero, en esas no hay etiquetas...



Pero no se porque nos dio por mirar la previsión del tiempo. Venían 3 días de diluvio, así que sin querer reafirmar la teoría de Darwin nos cruzamos medio país hacia la capital en busca de mejor tiempo y de un sitio económico donde dormir a cubierto.



Y pasamos 3 días haciendo muy poco el turista pero aprovechando para ir al decathlon a buscar algo de ropa, nos fuimos en verano y aquí ya era otoño.



Pero la Eslovenia profunda es muy profunda, bosques húmedos, con osos, mosquitos y tan densos que cada día costaba encontrar un hueco dónde meter la tienda.



Una vez conseguimos esquivar a los osos empezamos la ruta de Croacia. Como de costumbre no nos habíamos mirado nada, así que con la comida que llevábamos nos metimos en un parque natural, sin pueblos, ni tiendas, ni casas, ni fuentes...

Para rematar una subida de 700 m de desnivel por un cortafuegos para luego enlazar por un rock gaden de 50kms. Mas de 3h empujando, dormir en una curva del camino acompañado de un millón de mosquitos asesinos te puede hacer convertir el tio mas feliz del mundo cuando llegas a una playa del mar Adriático.



Y aún con la sensación de felicidad de ver el sol, cada cala que veía me tenia que bañar.



Pero algún tramo de la ruta haces kms sin esfuerzo. Ferry a la isla de Cres...



Así que solo cruzar, buscamos un pequeño prado con olivos y cacas de oveja como alfombra. Allí nos volvimos a sentir como en casa… Olor al Mediterráneo.


Y así seguimos, en busca de la cala perfecta donde dormir. La vida nómada a veces es mas sencilla que la sedentaria. Solo hay que buscar un super, llenar las alforjas de calorías baratas, llenar de agua las bolsas y buscar una cala donde pasar el día. Quien quiera vender miserias viajeras esta vendiendo humo o no esta en el sitio donde quiere estar. Si comparo esto con mi vida normal no tengo ni la mitad de problemas que tenia. Eso si, yo era autónomo y socio de una SL y a tiempo partido compitiendo en MTB con gente que solo se dedicaba a eso…



Pero a pesar de tomarnos nuestro tiempo nosotros seguíamos la ruta de bikepacking, tengo que decir que a pesar de algunos puntos absurdos que se pueden esquivar la ruta es ciclable y muy disfrutable.



Eso si, la máxima dificultad sobretodo cuando rueda por el parque natural ya fuera de las islas es la dificultad para encontrar comida o agua. Para la comida a nuestro ritmo necesitábamos a menudo cargar la comida para 3 días y el agua puedes encontrar al menos una vez al día un puesto donde llenar. Ya sea un pozo, fuente o casa. Esto hace que si donde quieres acampar no es donde esta el punto de agua te va a toca cargar con el agua necesaria para beber, cocinar, limpiar, etc…



Y aquí los animales salvajes no son una anécdota. Los bosques son muy cerrados sin rastro humano así que nosotros somos los intrusos. Así que si encuentras un refugio ni que sea cerrado no puedes dejar de aprovechar su cobijo.



Pero cuando te sientes un intruso en el bosque llegas a la civilización, la ciudad de Gospic. Al llegar allí ya notas un clima extraño, recomiendo buscar al google información de la ciudad en la época de la guerra de los Balcanes. La zona te hace volver a la realidad, una generación como la mía marcada por haber vivido una guerra. Mientras yo jugaba a la consola ellos luchaban por sobrevivir. Así que la zona no te deja indiferente, señales de minas, asfaltos rotos por pasar artillería, edificios abandonados con señales de metralla, bunquers, casas abandonada y una zona bastante despoblada que te hace recordar esas imágenes que nos llegaban en un telediario de los 90…



Pero esto no hace que la zona no sea brutal, con paisajes increíbles, como este regalo de carretera…



Y con toda la tranquilidad del mundo llegamos a Split. Siendo realista, odio pasear por zonas turísticas de ciudades, he vivido casi toda mi vida en Barcelona y el centro ni lo pisaba. Asi que cuando llego a una ciudad disfruto mas aseando por un barrio, sin rumbo fijo, sin visitar nada, solo integrándome un poco de la vida real. El centro es la zona turística, asi que si no te quieres sentir como un turista mejor no vayas… así que sin una sola foto de Split cogimos otro ferryn para volver a una isla. Allí se pedalea tranquilo, se acampa fácil y te sientes un poco un hippie de Ibiza de hacen 50 anos.



Y como he dicho, buscando dormir a lado de la playa. Pero a pesar del postureo, hay otra realidad, llegas a una cala natural, por un camino que solo se puede llegar andando, en bici o en barco y te encuentras un montón de basura. Basura que escupe el mar, plásticos, zapatos, lavadoras, etc… Me da hasta pena colgar fotos de toda la mierda que puedes llegar a encontrar en una playa perdida. No es ninguna noticia que lo estamos destruyendo todo…



Y ultimo ferry en Croacia nos plantamos casi en Dubrovnik. Esto significa que ya estamos en el extremo de Europa. Hay que ser realistas con la situación actual pero esta claro que no vamos a dar un paso atrás ni para coger impulso, así que de momento seguimos adelante. Hemos evitado Bosnia por temas PCR, de momento parece que en Montenegro tenemos las puertas abiertas así que para allí vamos. Montenegro es un país brutal así que si algo tenemos es tiempo, así que lo vamos a recorrer de punta a punta. Nos explota el cerebro hacer la ruta mas recta de un sitio al otro y en cambio nos llena de satisfacción llegar a sitios apartados, subir montanas así que espero que mi próxima crónica sea sobre el recorrido brutal de Montenegro y nuestra partida hacia Albania pero en los tiempos que corren es imposible predecir nada, así que solo no queda disfrutar del día a día de eso tenemos un master al respecto.